Mateo

Estaba en el parque un día con mis amigos jugando baloncesto cuando una mujer que nosotros conocíamos del vecindario se acercó con otra mujer y nos dijo que estaban haciendo pruebas gratis de VIH. Al principio todos nos reíamos, pero luego ellas nos empezaron a explicar que esto es muy importante para nuestra comunidad. Al principio fue un poco incómodo, ya que éramos un grupo de jóvenes hondureños y no estamos acostumbrados a hablar con mujeres sobre este tipo de cosas. ¡Sobre todo el sexo!

Cuanto más nos contaron sobre el número alto de personas que no saben que están viviendo con VIH, y las maneras diferentes que uno puede conseguirlo, menos pensabamos que era algo graciosa. Todos mis amigos se fueron, pero decidí ir con ellas para hacerme la prueba. Buscaba lugares para tomar la prueba, pero hay pocos que oferecen ese tipo de análisis gratis en este parte del barrio. Parecía que yo era el valiente que iba con ellas, pero sabía que había tenido relaciones sexuales sin usar condones con una mujer que a veces inyectaba drogas. Hasta que estas mujeres hablaron con nosotros, no tenía ni idea de que podia conseguir el VIH así. Siempre había pensado que sólo podía conseguirlo si me inyectaba drogas o si tenía relaciones sexuales con alguien que tenía el VIH. Mi prueba volvió negativa y sentía muy aliviado que finalmente tomé la prueba.


El cuento de Catrice es uno de nuestros “Cuentos de Modelos” de nuestro programa de Prueba & Prevención de VIH. En los cuentos personas verdaderas describen como hicieron un cambio para reducir su riesgo y mejorar su salud, acerca del VIH y la SIDA. Los nombres de las personas indicadas han sido cambiados y los imágenes fueron fotografiado con actores.

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